Se puso de pie la Hermana Barrena, y declaro: De acuerdo, pero el Hermano Tornillo tiene que salir también. Uno tiene que darle vueltas y vueltas antes de que sirva para algo.
Luego dijo el Hermano Tornillo: Si ustedes lo ordenan, me voy, pero que salga la Hermana Garlopa también. Todo su trabajo es en la superficie: no tiene profundidad.
A esto replico la Hermana Garlopa: Conforme, siempre que también se vaya la Hermana Regla siempre están midiendo a los demás con su medida, como si fuera la única recta.
Entonces la Hermana Regla se quejo contra el Hermano Papel de Lija, diciendo: ¿Y que de él? Es demasiado tosco, y siempre tiene fricciones con los demás.
En medio de la discusión entro el carpintero. Había venido a trabajar. Se puso su delantal y fue al banco para hacer un atril desde el cual se iba a dar un discurso En su trabajo utilizó el tornillo, la barrena, el papel de lija, el serrucho, el martillo, la garlopa y todas las demás herramientas.
Después de terminado el día y su trabajo, cuando el púlpito estaba ya listo, se levantó el Hermano Serrucho y dijo: ”Hermanos, ahora comprendo que todos somos colaboradores con Jehova Dios”.
¡Ah, cuantos hermanos somos exactamente como aquellas herramientas, siempre quejosos contra nuestros hermanos porque no hacen las cosas según nuestro parecer! Todas las acusaciones contra las herramientas eran ciertas: sin embargo, el carpintero hizo uso de todas ellas. En cada lugar donde el utilizó una herramienta, ninguna de las demás podía haber servido.
¡Oh cuanto cuidado debemos tener antes de menospreciar una de las herramientas de Dios!
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