alecita, en 24 October 2010 - 11:54 AM, dijo:
Al día siguiente, la pequeña, abrazando su libro le dijo a su papá: papi léeme una historia bíblica, y el papá le dijo a la niña ahorita no hija estoy ocupado, pero luego te la leo.
Y así siguió la niña rogándole al papa que le leyera una historia bíblica, y el papa siempre le contesto con una evasiva.
Para el día numero diez, cuando estaba la familia comiendo en la mesa, la niña tenia su libro de historias bíblicas y le dijo a su papa: “¿papá me lees una historia bíblica?”, y el papá le respondió “terminando de comer te leo la historia bíblica”
Cuando terminaron de comer, la esposa le dijo al señor: “querido voy a necesitar cosas del supermercado” y la niña volteando a ver tristemente a su padre le dijo: “ya no me vas a leer mi historia bíblica”, y el papá respondió: “te propongo un trato, acompáñame al centro comercial y de regreso te leo la historia” la niña acepto gustosa y se fue al centro comercial con el papá.
Y en el recorrido, el auto se accidento y la niña murió.
Cuando fue el funeral, todos los hermanos que estaban presentes veían como el padre de la niña (que es un hermano) abrasando el féretro con una mano, y con la otra sosteniendo un libro amarillo le decía a su hijita: “hija, levántate, quiero leerte una historia bíblica”….
Es triste decirlo, pero la niña murió con el hambre de alimento espiritual.
Pensemos en ello, no sea que cuando queramos compartir una historia bíblica, sea demasiado tarde…





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