Algo que nos ayuda a entender el precio emocional que pagó Jehová es un suceso que vivió Jacob. José era su hijo más querido, pero los demás hijos le tenían envidia y lo odiaban. Un día, el patriarca le mandó que fuera a ver cómo estaban sus hermanos, quienes pastoreaban el rebaño a unos 100 kilómetros (60 millas) al norte de su hogar en Hebrón. A pesar de los malos sentimientos que le tenían, José obedeció de buena gana. ¡Imagínese qué dolor sintió Jacob cuando ellos regresaron con la ropa del joven ensangrentada! Al verla exclamó: “¡Es la larga prenda de vestir de mi hijo! ¡Una feroz bestia salvaje debe de haberlo devorado! ¡De seguro ha sido despedazado José!”. Aquello lo dejó destrozado y estuvo de duelo muchos días (Gén. 37:33, 34). Es cierto que Jehová no reacciona igual que los seres humanos imperfectos. Pero este suceso nos permite hacernos una idea de cómo tuvo que sentirse al ver que torturaban y ejecutaban atrozmente a su amado Hijo. w10 15/8 2:11, 14
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¡Mira, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo! (Juan 1:29.)
Iniciado por:
TextoDiario
, Jan 16 2012 05:11 AM
1 reply to this topic
#1
Escrito 16 January 2012 - 05:11 AM
#2
Escrito 16 January 2012 - 11:35 AM
Nadie merece en lo más mínimo el rescate. Pero, gracias a su fe en él, millones de hombres y mujeres gozan de la amistad de Dios y esperan vivir para siempre en una Tierra paradisíaca. No obstante, hay que aclarar que la buena relación con Jehová puede perderse. Si queremos que él nos salve cuando llegue el día de su cólera, debemos demostrar a diario cuánto apreciamos “el rescate pagado por Cristo Jesús”
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