Los cristianos de Corinto del siglo primero se vieron frente al caso de un hombre que vivía en fornicación y no demostraba arrepentimiento. Su conducta amenazaba la pureza de la congregación y escandalizaba incluso a los no creyentes. Por ese motivo, Pablo dio la acertada instrucción de expulsarlo (1 Cor. 5:1, 7, 11-13). De este modo, la congregación quedó protegida de la mala influencia del pecador, y este terminó recapacitando y demostrando con sus obras que se había arrepentido de todo corazón. En vista de ello, Pablo señaló a los corintios en su segunda carta que tenían que readmitirlo. Además, les dijo: “Deben perdonarlo bondadosamente y consolarlo, para que de un modo u otro tal hombre no sea tragado por hallarse demasiado triste” (2 Cor. 2:5-8). Por lo tanto, ¿no deberíamos nosotros también confirmarle nuestro amor a todo pecador que se arrepienta y sea readmitido? (Mat. 6:14, 15; Luc. 15:7.) w10 15/6 2:13-15
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Remuevan al hombre inicuo de entre ustedes (1 Cor. 5:13).
Iniciado por:
TextoDiario
, Jan 18 2012 08:11 AM
2 replies to this topic
#1
Escrito 18 January 2012 - 08:11 AM
#2
Escrito 18 January 2012 - 10:22 AM
Es cierto que nos llena de tristeza que alguien tenga que ser expulsado. Además, puede que haya deshonrado el nombre de Dios y la congregación. Y tal vez hasta nos haya perjudicado personalmente. Ahora bien, ¿qué sucede si el pecador pide ser readmitido? Los ancianos encargados evaluarán su solicitud siguiendo la dirección divina. Y si determinan que está arrepentido y merece ser readmitido, esa decisión indicará que ya ha recibido el perdón de Jehová Nuestro deseo es fomentar la paz y la unidad en la congregación y gozar de la aprobación divina.

#3
Escrito 18 January 2012 - 12:00 PM
esto nos muestra la sabiduria de nuestro creador al amonestar y el amor al perdonar.
un abrazo.
un abrazo.
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