Las palabras del texto de hoy no son palabras vacías. Pensemos, por ejemplo, en lo que sucedió en torno al año 1919 antes de nuestra era. Cuando Abrahán y su esposa Sara se fueron a vivir a Guerar por un tiempo, Abimélec, el rey de la ciudad, tomó a Sara con la intención de convertirla en su mujer, pues ignoraba que estaba casada. ¿Era esta una de las estrategias de Satanás para impedir que ella le diera un hijo a Abrahán? La Biblia no lo aclara, pero sí muestra que Dios tomó cartas en el asunto y advirtió en sueños al monarca que no la tocara (Gén. 20:1-18). Pero esta es tan solo una de las varias ocasiones en que libró del peligro al patriarca y a su familia (Gén. 12:14-20; 14:13-20; 26:26-29). Por eso, el salmista tenía toda la razón para escribir: “[Jehová] no permitió que ningún humano los defraudara [a Abrahán y sus descendientes], antes bien, a causa de ellos censuró a reyes, diciendo: ‘No toquen ustedes a mis ungidos, y a mis profetas no hagan nada malo’” (Sal. 105:14, 15). w10 15/4 2:5, 6
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Soy para ti un escudo (Gén. 15:1).
Iniciado por:
TextoDiario
, Jan 20 2012 02:46 AM
1 reply to this topic
#1
Escrito 20 January 2012 - 02:46 AM
#2
Escrito 20 January 2012 - 11:26 AM
Jehová se valió de su espíritu para proteger la línea de antepasados de la Descendencia. Así, le dijo a Abrahán (entonces llamado Abrán): “Soy para ti un escudo” (Gén. 15:1). en tiempos bíblicos Jehová utilizó su espíritu para muchos cometidos, entre ellos proteger a sus siervos, concederles dones especiales y ungirlos. De este modo fue dando los pasos necesarios para llevar a cabo su voluntad. ¿Qué puede decirse de nuestros días? ¿Cómo emplea hoy su espíritu para el adelanto de su propósito? Es vital saber las respuestas, pues tenemos que colaborar con dicho espíritu.
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