
La raflessia de Arnold se encuentra en las selvas de Malasia, llega a medir más de un metro de diámetro y pesar más de 10 kilogramos. Pero nadie en sus cabales se le ocurriría introducirla a su hogar debido a su nauseabundo olor a carne podrida con el que atrae las moscas que la fertilicen.
Y sin embargo, millones de personas introducen cosas asquerosas en sus hogares... ¿me podría pasar a mí?
Deuteronomio 7:25, 26 expone: "Debes quemar en el fuego las imágenes esculpidas de sus dioses. No debes desear la plata ni el oro que haya sobre ellas, ni realmente tomarlo para ti, por temor de que a causa de él seas prendido en un lazo; porque es cosa detestable a Jehová tu Dios. Y no debes introducir una cosa detestable en tu casa y realmente llegar a ser una cosa dada por entero a la destrucción como ella. Debes tenerle asco en sumo grado y detestarla absolutamente, por ser cosa dada por entero a la destrucción."
¿Introduciría en mi casa la raflessia arnoldii, por el simple hecho de ser tan grande o por su valor económico (por su rareza)? ¿conservo los objetos religiosos que antaño veneré, tal vez por que me las regaló algún ser querido o por su valor económico?





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